viernes, 11 de marzo de 2011

Sistemas automáticos vs personas: 3 casos concretos


No es la primera vez que hablo de los sistemas automáticos, y de cómo me parece que son buena idea, pero al no ser infalibles, tiene que haber una persona detrás para corregirlos cuando fallan.

Este fin de semana he tenido tres oportunidades de comprobar como al fallar los sistemas automáticos, las respuestas no siempre son iguales...


El primer sistema en fallar fue una máquina de vending. En la propia máquina ponía un número de teléfono en el que reclamar en caso de avería. Al llamar... un contestador. Del que dudo que jamás reciba respuesta. Primer fallo de la atención humana cuando lo automático falla.

En el segundo caso, fue un sistema de venta on-line el que fallo. Adicionalmente, la primera persona que trato de corregir el desaguisado de ese sistema automático, no pudo hacerlo porque se dio de bruces con un error del propio sistema. Finalmente, el responsable último de que la transacción del sistema llegara a buen fin, consiguió que el error del sistema automático se corrigiera.

El tercer caso fue un poco el contrario al anterior. La primera persona que al darse cuenta de error del sistema automático, nos quiso ayudar, lo hizo de mil amores. Pero al llegar al responsable último, paso de nosotros. Y bastante que hizo que no se dedico a fastidiarnos cuando, ante su inacción, solucionamos la situación 'tomándonos la justicia por nuestra mano'.

Como en el curso de ética periodística... recomiendo la situación numero 2 para cuando se monten sistemas automáticos, porque las otras corren severo riesgo de no dejar satisfecho al cliente.

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