martes, 16 de marzo de 2010

Ruta del Pincho

Del 12 al 21 de Marzo vuelve la Ruta del Pincho a Castro. Como, ante todo, es una buena excusa para juntar a la cuadrilla para tomar unos cacharros, pues el sábado dedicamos el mediodía a ello. Nos juntamos 6 y nos fuimos de pinchos :)

Hay que decir que no nos dedicamos en exclusiva a la ruta oficial. Este año la ruta oficial, aun siendo una buena idea dinamizadora, ha recibido muchas críticas (la primera, que el rutero, siendo obligatorio, ha pasado a ser de pago, lo cual, aunque no es caro, es un claro engorro, y para algunos, incluso un abuso, porque lleva a situaciones como la que contaré al final), y lo que ha sucedido es que en algunos sitios se ha instaurado la 'ruta alternativa', donde, por el mismo precio o aun menos, se puede acceder igualmente a 'pote + pincho'.

Nosotros recorrimos, en total, 8 pinchos: 4 de la ruta oficial, 2 de la ruta alternativa, y otros 2 tomados en los sitios donde estamos habitualmente.

En la ruta oficial, la verdad, fuimos de mas a menos: El primero muy bueno (la Tosta de Cecina y membrillo gratinado del Sokaire) y el segundo también muy digno (el Pudding de pimiento de Sámano con anchoa de La Peseta).

En la ruta alternativa nos tomamos uno de Anchoas con vino de coco, y una de lasaña de Calabacín también estupenda. Y, en el nuestro, pues lo pasamos en grande, evidentemente, para eso es al que vamos siempre. Un saludo para Angel ;)

La cuadrilla donde Angel

Al final, ya empezaba a hacerse un poco tarde, y empezaron los problemas en la ruta oficial. En la Cierbanata ya se habían acabado los Mejillones con tomate, problema que en el bar solucionaron con mucha simpatía y permitiéndonos elegir cualquier otro pincho de la barra.

Y donde nos arrepentimos de haber entrado fue en el Mero. sí, el Mero, con todo lo tradicional que es. El "Pinchito de marisco" era realmente un pan con un poco ensaladilla, muy cutre. Y, encima, de simpatía nada. La camarera se puso tremendamente borde con los que venían con nosotros sin rutero. Pero francamente mal. Y, lo que mas me fastidia, que encima le salió bien, porque acabamos comprándole el rutero a ella. Manda narices que sea precisamente la que peor nos ha tratado, la que se queda con nuestra pasta. Sinceramente, habiendo pasado unos días, y viéndolo con perspectiva histórica, si me llego a dar cuenta, me habría ido corriendo a la cierbanata, o a la peseta, a al alfredo, a comprarles esos ruteros a ellos, que siempre nos han tratado mucho mejor. Pero, que le vamos a hacer. En todo caso, ya sabemos donde no volver. Y mis amigos saben que esas amenazas las cumplo a rajatabla. Estuve 14 años sin entrar en el California...

Por resumir: la organización en sí de esta segunda ruta del pincho me parece que está bastante peor planteada que la primera. Sin embargo, si se consiguen esquivar ciertos sitios desagradables (como el Mero), y se va con mente abierta para participar, no sólo en la ruta oficial, sino también en la alternativa, la Ruta del Pincho es una excusa perfecta para pasarlo bien.

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