sábado, 17 de enero de 2009

20 kilos en 9 meses

Bien, la historia del gilipollas del otro día en el hospital de basurto ocurrió saliendo de la consulta del endocrino. Y aunque no era yo quien pasaba consulta, el resultado final es el mismo: hay que bajar 20 kilos en 10 meses.

Se impone, por tanto, una dieta de 1500 calorías, y un seguimiento bloguero al estilo de lo que hizo hace un año JAD en vivirenargel.blogspot.com

La cosa ya ha empezado, y es horrible. Se come muy bien y muy sano... cosas que no llenan en absoluto. Después de terminar de comer, me zamparía un queso entero, pero lo que tengo que hacer es beberme un litro de agua, para tener una no calórica sensación de lleno. Efímera, en todo caso, ya que a los 5 minutos ya está el estómago rugiendo. Y no dejará de hacerlo hasta la merienda.

No sé si es psicológico o fisiológico, pero la sensación es que una comida sana sólo sirve para abrir el apetito... que luego no vas a tener con qué "cerrar". Horrible sensación.

Respecto del seguimiento bloguero, no he encontrado ningún widget que me sirva para generar imágenes a partir de series de datos. Pero parece que en php sí existe algo así. Se tercia programar un poco.

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1 comentario:

José Antonio Doñoro  dijo...

Como te dije anoche, yo he empezado ya mi dieta. Puedes apuntar: el sábado 83,5. El domingo 83,4. Me parece que esos 100 gramos no suponen un éxito precisamente, sino que entran del margen de error de alguien que se zampó un paquete de maíces fritos a las dos de la mañana.

La sensación de hambre se pasa con el tiempo. O, para explicarlo mejor, deja de ser dolorosa y se convierte en placentera; un orgasmo estomacal. Cuando ya llevas mes y medio empiezas a sentirte como un anoréxico, de modo que relacioas la sensación de hambre con la pérdida de peso, lo que genera una inmensa satisfacción, primero psíquica y después incluso física. Al cabo de unos días esa asociación de sentimientos lleva a buscar el hambre como fuente de placer.

Así que alegra la cara que te quedan dos meses de sufrimiento y ocho de orgasmo permanente. Pero, por encima de todo, está la salud.